Mi nombre es… Los jóvenes perdidos del Kloster Indersdorf

Ultrajados, abandonados, raptados, arrebatados… ésa fue la situación de miles de niños en los países afectados por la II Guerra Mundial.

Fue en 1945 cuando 11 voluntarios internacionales empezaron a colaborar con el Equipo 182 de la UNRRA en Kloster Indersdorf, un convento abandonado.

La finalidad era ayudar a los niños desplazados, que se encontraban en la zona de Alemania bajo el control de Estados Unidos. Además de sustento y atención médica, Kloster Indersdorf les brindó educación, recreo y un ambiente terapéutico.

Una de las tareas primordiales fue la reubicación de aquellos niños, haciendo esfuerzos internacionales para ubicar a los familiares de los menores e intentar devolverlos.

En los casos en que eso no fue posible, trataron de que pudieran emigrar a países donde habían algunas cuotas restringidas para entrar como el caso de Inglaterra y Palestina entre otros.