Holocausto y homofobia: las exposiciones del CEM

Por: Miguel de la Vega / Pieza sobre Kristallnacht

Por: Miguel de la Vega, estudiante de Comunicación de la Universidad Iberoamericana

El Centro de Estudios Multisensorial (CEM) es un espacio que tiene como intención mostrar la historia del genocidio judío durante la primera mitad del S.XX, y a través de esa exposición, concientizar sobre la injusticia y la discriminación.

Para lograr esto, el recorrido principal se basa en el testimonio narrado de un personaje ficticio; un niño judío que cuenta su experiencia durante la persecución en Alemania. Los cuartos siguen esta trama; los primeros muestran la realidad cotidiana del joven, pero conforme avanzan, tanto las piezas como los espacios van deteriorándose, para mostrar el paso de la catástrofe.

Entre estos últimos cuartos, se pueden encontrar piezas tan viscerales como “el cuarto de los cristales rotos”, en el que se pretende enseñar el evento denominado Kristallnacht. Un día de 1938, donde se quebraron los cristales de tiendas con dueños judíos. Fue la primera muestra antisemita pública en Alemania y fue un parteaguas para la política del país. En la exhibición permanente se retrata este acontecimiento con una pared de cristales rotos, que se acompaña con la narración del niño judío sobre lo ocurrido..

Terminando la exposición principal, se encuentra también una exhibición temporal, llamada “Homofobia durante el Holocausto”, en la que se muestra el trato a homosexuales, no solo en el régimen nazi, sino en distintos espacios históricos en los que han sido discriminados. Aunque es un recorrido corto, también aporta mucho a la construcción de una percepción crítica sobre los niveles de la discriminación.

Un visitante accedió a compartir su experiencia en el museo; cuando se le preguntó sobre el realismo del recorrido y cómo lo afectó, respondió: “Creo que es necesario que sea tan fuerte, tanto la historia, como las piezas, porque así se queda más la enseñanza contigo”.

Y sobre su opinión de las guías del museo, dijo: “Es notorio que están muy comprometidas con lo que están comentando, y eso añade mucho. Se vuelve muy personal, sobre todo en las últimas salas. También interactúan bastante con el público, por lo que hay un elemento de reflexión propia y constante”.

Las dos exhibiciones representan una conversación muy relevante en la actualidad. Y su ejecución artística tiene mucho mérito, pues se hacen temas difíciles de confrontar, cercanos al espectador. Al final de la experiencia, en cierto sentido, se deja un sentimiento de esperanza, de poder desviarnos de los errores del pasado. Pero para esta última parte es necesario conocerlos.